martes, 16 de marzo de 2010

Sonríe pequeña, sonríe

Dejándome llevar por las palabras que manan de un lugar misterioso del corazón y del más despierto de mi cabeza, dedico algo breve y conciso a este maravilloso día que nos ha acogido con el mejor de las sonrisas. No diré adónde fui porque no es pertinente, sólo transmitiré un aire tan puro que me mareaba tras estar acostumbrada a la ciudad y sus perturbaciones. El sol bendijo cada rincón para otorgarme de la gracia que es el sonreír; no hace falta tener los dientes más perfectos y blancos sino el gesto más llano y natural. Las personas que temen al paso del tiempo en la expresión facial, es decir, a las arrugas, deberían dejarse llevar y realizar este simple acto aunque marque la cara…lo digo porque últimamente me he mirado coqueta al espejo y alzando una ceja he pensado en esas líneas que empiezan a salir en las comisuras de mis labios, esos que ahora son tuyos.

Sí, quizás el tiempo me convierta en una suave y arrugada perrita con pedigrí, pero le haré frente orgullosa diciendo que nadie ha sonreído como yo porque nadie ha podido ser más feliz que yo y que este día maravilloso que abrirá pronto paso a las flores primaverales.


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